JAVIER JARA B.

3. La Comunión (Juan 17.21-22)
La comunión verdadera es fundada en la base común del evangelio.
* Todos los cristianos son pecadores salvados por la gracia de Dios.
* Todos hemos sido purificados por la sangre de Cristo.
En respuesta, todos amamos a Cristo y hemos dado nuestras vidas a Él (1 Juan 4.10-12)
La Biblia usa la palabra griega koinonia (Hch 2.42) para describir la comunión dentro del Cuerpo de Cristo. Esta palabra significa “participación con otros en un propósito común.”
Es la accción de compartir en las actividades o privilegios de una asociacion o grupo intimos. Tiene el caracter de ser una adquisicion permanente.
Compartimos un propósito común: glorificar a Dios y edificar Su iglesia. Este vínculo común resulta en un amor genuino por los hermanos en Cristo (1 Pedro 1:22–23).
      A. La Comunión con Dios y con otros creyentes
Las Escrituras son claras en cuanto al creyente y la comunión con:
1.      Dios el Padre (1 Juan 1:3)
2.      Dios el Hijo (1 Juan 1:3)
3.      El Espíritu Santo (2 Corintios 13:14)
4.      Otros creyentes (1 Juan 1:7)
       B. Unidad dentro de la iglesia
    La exhortación de las Escrituras siempre es preservar la unidad de la iglesia.
    *  No divisiones; sean del mismo pensar—1 Corintios 1:10; 12:25
    *  Promover y esforzarse en la unidad con humildad y gentileza—Efesios 4:2–3
    *  Ser humildes; ver a los demás como más importantes que uno mismo (definición de humildad verdadera)—Filipenses 2:1–4
        C. No hay comunión verdadera con incrédulos
    La comunión verdadera no se puede disfrutar con incrédulos. (2 Corintios 6:14–15)
    Muchos tenemos amistades con incrédulos. Esta puede ser una gran oportunidad para evangelismo. Sin embargo, debe estar claro que la verdadera comunión SÓLO se puede disfrutar con otros creyentes.
    La comunión verdadera está basada en nuestro amor por Dios por el hecho de que Él nos salvó de la completa oscuridad.
*     Nuestros deseos no son los mismos que los de los incrédulos.
*     Nuestro deseo es dar honra a Dios y traerle gloria a través de todo lo que hacemos.
    El terreno común al pie de la cruz no es compartido con los que no creen. Esto no significa que cortemos todas las relaciones con amigos incrédulos. Al contrario, debemos ser sabios y aprovechar esas relaciones para enseñarles de Cristo a través de su vida y sus palabras. Comparta el evangelio con ellos. Pero la comunión profunda y amor que disfrutamos con el Padre, el Hijo, y otros creyentes no puede ser nunca disfrutada con incrédulos.   

    "Tu vida puede ser la única Biblia que muchos lean." Anónimo
     “Dios no necesita tus buenas obras, pero tu vecino sí” - M. Lutero

     D. Ministrando a otros dentro de la iglesia
La comunión nos debe  llevar a tener una visión de servicio y ministerio a otros dentro de la iglesia. Una lista de ayuda de del servicio que debemos de dar en la iglesia:
* Edificación mutua—Romanos 14.14-19 (lo contrario de juzgar en cosas pequeñas si no servir en cosas pequeñas)
* Servios por amor—Gálatas 5.13 (la libertad no es para uso egoista, es para servir [trabajar como esclavos] a los demas)
* Llevad las cargas de los demas— Gálatas 6.2 ( cargas = problemas o dificultades // Sobrellevad = requiere esfuerzo, paciencia y resistencia)
* Confesar los pecados —Santiago 5.16 (la honestidad sabia y mutua es necesaria para la comunión)
* Tengan paz unos a otros—Romanos 12.18 (este debe ser nuestro esfuerzo, aunque no sera siempre asi, por que no depende siempre de uno mismo)
* Dense preferencia unos a otros—Romanos 12:10 (demostrar aprecio y admiracion genuinos el uno por el otro, esto se demuestra pasando nuestro lugar sin esperar algo a cambio)
* Amonéstense (exhortandose) unos a otros—Hebreos 3.13 (debemos animarnos a seguir a Cristo [exhortar= apoyar seriamente o fomentar una respuesta o accion])
* Consuélense unos a otros—2 Corintios 1.4 (el consuelo de Dios a nuestras vidas debe ser compartido con quienes lo necesitan)
En resumen, la iglesia no debería ser solo un grupo de personas que se reúnen los domingos, como un club social. Más bien, la iglesia debe ser un grupo de personas estrechamente unido que comparten sus vidas unos con otros libremente. (1 Pedro 4.10-11)
4. Adoración
La Comunión cercana con Dios a través de la oración y una comprensión más profunda de Dios mediante la enseñanza de las Escrituras debe mover al cristiano a adorar a Dios.
La palabra “adoración” significa: el reconocimiento del valor de alguien o algo. Nosotros adoramos cuando damos honor a Dios por quién Él es. La adoración reconoce la persona, naturaleza, atributos, y obras de Dios. Esto se deriva de un corazón agradecido que produce adoración, devoción, y sumisión a Dios.
La palabra “adoración” traducida (hb - yistahu)es derivada de la antigua práctica de inclinarse al suelo en reverencia (postrarse) (Éxodo 34:8)
    A. La adoración pertenece solo a Dios.
*     Nuestro Dios es un Dios celoso y no está dispuesto a compartir su adoración con nadie más—Éxodo 20:4-6; Isaías 42:8
*     Dios merece adoración porque Él es creador de todas las cosas (entre otra razones)—Apocalipsis 4:10–11 
    Como tal, los cristianos no deben tener nada en sus vidas que compitan con Dios en adoración y alabanza. ¿Qué aspectos de su vida tienden a competir con la atención que solo Dios merece?
     B. Adoración verdadera
    Dios quiere que nuestra adoración sea verdadera. Esto significa que debemos estar adorando en verdad y de corazón:
*      No adore solo con sus labios; Dios quiere adoración de corazón—Mateo 15:8–9
*      Adore a Dios en verdad—Juan 4:23–24
    Nota: Para adorar a Dios en verdad, uno debe buscar conocerle aprendiendo de Sus atributos y acciones.
No podemos conocer a Dios en Su plenitud si el mundo nos influencia más que las Escrituras. – Paul Washer
    C. Adorando a Dios con nuestras vidas
    La adoración no debe ser aislada a sólo los domingos o a los cánticos.
    Un cristiano debería esforzarse a darle gloria a Dios mediante su vida diaria (Juan 15.8). Cuando los cristianos actuamos de una manera digna del Dios que nos llamó, la gloria de Dios se refleja de vuelta a Él a través de nuestros actos de devoción (1 Corintios 10:31; Juan 14:13). 5. Ordenanzas de la iglesia
    Hay dos ordenanzas que Cristo ha establecido para Su iglesia: el bautismo y la Comunión o cena del Señor.
      A. La Comunión
     1. La Comunión es una ordenanza, no un sacramento.
         Debido a la confusión con los sacramentos de la Iglesia Católica, es importante ayudar a los estudiantes a comprender la diferencia entre ordenanza y sacramento.
       *  Una ordenanza imagina un evento sin impartición de gracia o mérito al participante en la ordenanza. En el caso de la Comunión, se hace en memoria de la muerte de Cristo. La toma de Comunión no añade mérito a la salvación ante Dios. La salvación es solo por la gracia de Dios (Efesios 2:8–9).
        *  Un sacramento es algo que una persona hace exteriormente, pero una gracia espiritual interna es otorgada. Bíblicamente este punto de vista viola la salvación solamente por gracia, ya que una persona está realizando una acción que añade mérito a su posición ante Dios.
     2. La ordenanza de la Comunión
*   La Comunión fue introducida en la última verdadera Pascua—Mateo 26:19, 26–29
           ¿Qué es la Pascua?  es el tiempo de cada año donde el cordero de la Pascua era degollado (Recordando la liberación del ángel de la muerte previo al éxodo).
         Nota: Jesús debía morir en la Pascua como el verdadero cordero de la Pascua.
                  La celebración de la Pascua fue transformada a la Cena del Señor, o Comunión, para celebrar (recordar) el sacrificio del verdadero Cordero de la Pascua, es decir, Cristo.
         1 Corintios 11:23–26 nos enseña que ejemplifica cada elemento de la Cena del Señor,
             1. El pan es en memoria de Su cuerpo.
             2. La copa es en memoria de Su sangre.
       3. La advertencia en tomar la Comunión
         1 Corintios 11:27–30. Frente a esta advertencia  ¿es importante examinarse a uno mismo antes de tomar la Comunión?
      B. El Bautismo
    1.- ¿por que bautizar?
    Nosotros bautizamos porque:
    *  El bautismo era ordenado por nuestro Señor—Mateo 28:19.
    *  El bautismo era practicado por la iglesia primitiva—Hechos 2:41; 8:26–39; 10:44–48; 16:31–33; 18:8.
    2.- ¿quien debe ser bautizado?
    En las Escrituras vemos ejemplos de discípulos, creyentes, y aquellos quienes recibieron el Espíritu Santo bautizándose:
    *  Discípulos (o seguidores de Cristo)—Mateo 28:19.
    *  Creyentes—Hechos 2:41; Hechos 8:30–38; Hechos 16:33–34.
    *  Quienes recibieron el Espíritu Santo—Hechos 10:44–48.
    Así que, concluimos que aquellos quienes han confesado a Jesucristo como su Salvador y Señor personalmente (i.e., cristianos) deberían ser bautizados.
    3.- ¿que significa el bautismo?
    El bautismo es un reconocimiento de la identificación del creyente con Cristo:
*     *  Identificación con Cristo en Su muerte—Romanos 6:3
    *  Identificación con Cristo en Su entierro—Romanos 6:4a
    *  Identificación con Cristo en Su resurrección—Romanos 6:4b
    El bautismo es un reconocimiento o declaración que “nuestro viejo hombre fue crucificado con Él” (Romanos 6:6) y una profesión de que de aquí en adelante “andemos en vida nueva” (Romanos 6:4b).
    4.- ¿como debemos bautizar?
    Creemos que una persona debe ser bautizada sumergiéndole en agua:
*     *  La palabra bautismo "baptizo" significa “abrumar completamente; sumergir o hundir.”
    *  El bautismo sucedía donde había mucha agua—Juan 3:23
    *  Cuando bautizaban, ellos descendían al agua (Hechos 8:38) y salían del agua (Mateo 3:16).
    También, al bautizar por inmersión, la imagen de descender dentro del agua y salir del agua simboliza la identificación del creyente con la muerte, entierro, y resurrección de Cristo.
6. Aplicación
Frente a los que hemos aprendido ¿como es nuestro compromiso personal con Cristo y su iglesia?
            ¿es profundo o superficial?
            ¿estoy ministrando(sirviendo) con mis dones a mi iglesia local?
            ¿cual es la disposición de mi corazón con la iglesia?
Debemos al ser parte de un grupo de comunión de la iglesia, ministrar sus dones y ser ministrados. (1 Pedro 4.10-11)

Nadie puede hacer tanto daño a la iglesia de Dios como el hombre que está dentro de sus paredes,
pero no dentro de su vida. - Charles Spurgeon



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