La Ofrenda II

La Ofrenda

JAVIER JARA B.


Para retomar algunos conceptos generales que vimos la vez anterior.
* Bajo la gracia se espera de todo creyente que aporte con corazón bien dispuesto (2 Co. 9:7) en este sentido la practica de ofrendar es superior que el diezmar ya que se hace no por imposición si no que que con alegría (en forma voluntaria) .
* El creyente es exhortado a dar no por una norma impuesta, sino presentándole el ejemplo de gracia del mismo Señor Jesucristo, «que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico» (2 Co. 8:9).
* No es el diezmo del cristiano lo que corresponde al Señor, sino todo su ser, puesto que ha sido comprado «por precio» (1 Co. 6:20; 7:23).
* La iglesia primitiva ofrendaba en forma muy generosa para poder suplir las necesidades materiales de los santos (Hch. 2:45; 4:34–37).

2 Corintios 8:1–9:15 Aunque el contenido específico de esta sección es la instrucción de Pablo a los corintios acerca de una recaudación especial para beneficiar a los santos en Jerusalén, también suministra el modelo más completo y detallado para la generosidad cristiana en el NT.

(V 1-2) Pablo en los primeros versículos reconoce la generosidad de las iglesias de Macedonia fue motivada por la gracia de Dios. Pablo no solo elogió a esas iglesias por una obra humana noble, sino que dio el crédito a Dios por lo que había hecho a través de ellos. No sólo abundaban de gozo en medio de la tribulación, sino que ese gozo hizo que su extrema pobreza (debido a la muchas guerras y por el peso de la autoridad romana) abundara en riquezas de generosidad hacia sus hermanos de Judea.

(v. 3) Pablo resaltó tres elementos de la generosidad de los macedonios que sintetiza el concepto de una ofrenda voluntaria:
1) “conforme a sus fuerzas”. Debe darse de manera proporcional, Dios no establece una cantidad fija o un porcentaje pero espera que su pueblo dé con base en lo que tiene (Lc. 6:38; 1 Co. 16:2),
2) “aun más allá de sus fuerzas”. Dar es un sacrificio. El pueblo de Dios debe dar de acuerdo con lo que tiene, pero en una proporción tal que le permita sacrificarse (Mr. 12:41–44; Fil. 4:19) y
3) “con agrado han dado”, lit. “aquel que elige su propio curso de acción”. La ofrenda es voluntaria, el pueblo de Dios no debe dar porque se sienta obligado, manipulado o intimidado. La ofrenda voluntaria siempre ha sido el plan de Dios (2 Co 9:6; Éx. 25:1, 2; 35:4, 5, 21, 22; 36:5–7; Dt. 16:10, 17; 1 Cr. 29:9; Pr. 11:24; Lc. 19:1–8).

(V. 4) Los cristianos de Macedonia imploraron a Pablo que recibieran la gracia especial de poder participar y ser instrumentos de bendición para los santos pobres en Jerusalén. Veían la ofrenda como un privilegio y no como una obligación (2 Co 9:7).

(V. 5) La respuesta de las iglesias en Macedonia fue mucho mayor de lo que Pablo había anticipado. "primeramente" No se refiere a tiempo, sino a prioridad. Para los macedonios su prioridad era presentarse a sí mismos como sacrificios a Dios (Marcos 8:34;Ro. 12:1, 2; 1 Pedro 2:5). Dar con generosidad viene después de la dedicación personal.

(V. 7) La ofrenda de los corintios debía mantenerse en armonía con otras virtudes cristianas que Pablo ya había reconocido en ellos:
    “fe” (una confianza santificadora en el Señor),
    “palabra” (sana doctrina),
    “ciencia” (la aplicación de la doctrina),
    “solicitud” (interés y pasión espiritual),
    “amor” (el amor de la voluntad, inspirado por sus líderes).

(V. 8) Pablo a pesar de tener la autoridad apostólica (1 Co 5:4-5) no la utiliza para mandar a ofrendar (ya por que definición esta es voluntaria) si no que a través del ejemplo o de la diligencia de otros ellos se pudieran probar la veracidad de su amor. Por lo tanto la ofrenda puede ser tomada como una muestra del amor entre hermano.

(V. 9) Pablo pone de ejemplo la gracia de Jesucristo. Él es dueño de todas las cosas y posee todo poder, autoridad, soberanía, gloria, honor y majestad (Col 1:15-18). Pero no escatimo esta riqueza para hacerse pobre. Los creyentes adquieren riqueza espiritual mediante el sacrificio y empobrecimiento voluntarios de Cristo (Fil. 2:5–8). Se vuelven ricos con la salvación, el perdón, el gozo, la paz, la gloria, el honor y la majestad (1 Co. 1:4, 5; 3:22; Ef. 1:3; 1 Pedro 1:3, 4).

(V. 10 -11)  Pablo no manda aquí a los corintios a dar una cantidad específica. Sin embargo, en su opinión les convenía dar con generosidad para recibir en abundancia de Dios, bien fuera bendiciones materiales, bendiciones espirituales o recompensa eterna. Los corintios necesitaban terminar lo que habían comenzado y cerrar con broche de oro la colecta (Lc. 9:62; 1 Co. 16:2). Necesitaban este recordatorio porque es posible que hubieran detenido el proceso debido a la influencia de los falsos maestros, quienes acusaban a Pablo de ser un truhán que utilizaba artimañas para quedarse con el dinero de las ofrendas (2 Co 2:17)

(V. 12-13) Pablo hablaba de una disposición deseosa para dar. Lo que más interesa a Dios es la actitud de corazón del dador y no la cantidad que da (2 Corintios 9:7; Mr. 12:41–44). Lo que uno tenga es el recurso del cual debe dar. Por esa razón no existen en el NT cantidades ni porcentajes fijos como criterio para dar. Esto implica que si uno tiene mucho puede dar mucho y si tiene poco solo puede dar un poco (2 Co 9:6). Los creyentes no necesitan endeudarse para dar ni quedar reducidos a la pobreza. Dios nunca pide a los creyentes que se empobrezcan. Los macedonios recibieron una bendición especial de gracia por parte de Dios al dar de la manera como dieron.

(V. 14) La idea es que en el Cuerpo de Cristo algunos creyentes que tengan más de lo que necesiten deberían ayudar a los que tienen mucho menos de lo que necesitan (1 Ti. 6:17, 18). El objetivo era  que las necesidades básicas de todos quedasen satisfechas.

(V. 6) El principio obvio y evidente en la agricultura que Pablo aplicó a la vida cristiana, que la cosecha va en proporción directa a la cantidad de semilla sembrada (Pr. 11:24, 25; 19:17; Lc. 6:38; Gá 6:7). "generosamente", Esto se derivaba de la palabra griega eulogia que significa “hablar bien” y se refiere a pronunciar bendiciones. Si un creyente generoso da por fe y confiando en Dios, con el deseo sincero de producir la bendición más grande que sea posible, ese individuo recibirá el mismo tipo de cosecha en términos de bendición personal (Pr. 3:9, 10; 28:27; Mal. 3:10). Dios da el crecimiento conforme a la cantidad invertida en su reino. Si se invierte poco se recibe poco, y viceversa (Lc. 6:38).

(V. 7)
- El termino “propuso” solo ocurre aquí en el NT e indica un plan de acción premeditado y predeterminado que se hace de corazón y de manera voluntaria, no como algo impulsivo u obligatorio.
- "tristeza". También se puede traducir “con reservas” o “con remordimiento”, lo cual indica una actitud de depresión, retractación, pesadumbre y vacilación que acompaña a algo que se hace por un sentido formal del deber, sin gozo en absoluto.
- "por necesidad". Esto se refiere a presión y coerción externas, las cuales van acompañadas casi siempre por legalismo. Los creyentes no deben dar con base en las demandas de los demás o conforme a algún parámetro arbitrario o a cantidades prefijadas.
- "Dios ama al dador alegre". Dios tiene un amor especial y único para los que se mantienen felices en su compromiso de dar con generosidad. La palabra griega (hilarós) que se traduce “alegre” sugiere que Dios ama al corazón entusiasta que se emociona con cada oportunidad de practicar la generosidad.

(V. 8) Dios devuelve en abundancia para bendecir a los que dan con alegría, no para que puedan satisfacer deseos egoístas y no esenciales, sino para que puedan atender las necesidades reales que otros tengan (cp. Dt. 15:10, 11)

(V. 13) La recolección también proveyó una oportunidad importante para que los corintios pusieran a prueba la autenticidad de su fe (Stg. 1:22; 1 Jn. 2:3, 4). Los creyentes judíos, que ya habían puesto en duda la validez de la salvación de los gentiles, tenían reservas y escepticismo hacia los corintios en particular por la gran cantidad de problemas que habían ocurrido en su iglesia. La participación de los corintios en la ofrenda ayudaría a resolver por fin esas dudas. La sumisión obediente a la Palabra de Dios siempre es evidencia de una confesión verdadera de Cristo como Señor y Salvador (Ef. 2:10; Stg. 2:14–20; Ro. 10:9, 10). Si los corintios daban una respuesta adecuada y participaban de buena voluntad en el ministerio de ayudas de Pablo, los creyentes judíos sabrían que la conversión de los gentiles era genuina.

(V. 15) Pablo resumió su discurso con una comparación del acto de generosidad del creyente con lo que Dios hizo al dar a Jesucristo (Ro. 8:32). Dios sepultó a su Hijo y segó una cosecha inmensa con todos los que depositaron su fe en el Cristo resucitado (Jn. 12:24). Esto hace posible que los creyentes siembren y sieguen con gozo, sacrificio y abundancia. Al dar de esta manera, dan evidencia de su semejanza a Cristo (Jn. 12:25, 26; Ef. 5:1, 2).

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La razón de la ofrenda de los corintios era para suplir la necesidad de los hermanos en Jerusalen. Las ofrendas entregadas en el relato Biblico tenían "un proposito" de cubrir alguna necesidad.
Pero otra de la razones o propositos que hoy la iglesia tiene es  la manutención o el cubrir las necesidades de quien enseña o preside (1 Co 9:13-14) Asi también le enseña a la Iglesia de Galacia (Gálatas 6:6)  
Pablo a pesar de tener el derecho de hacerlo no fue carga para la iglesia (1 Co 9:11-12) Pablo exalta y se goza de los hermanos de filipos por la diligencia y prestancia que tuvieron hacia el. (Filipenses 4:10-19).




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