La Salvacion (I)

Fundamentos de la Fe

JAVIER JARA B.
John Edie, el predicador escocés del siglo diecinueve, dijo, “Los hombres sin Dios son muerte caminando. Las bellezas de la santidad no atraen al hombre en su insensibilidad moral, ni pueden las miserias del infierno disuadirlo.” Usted puede hablarle del cielo, a él no le interesa. Usted le puede hablar del infierno; él no tiene miedo.
Este tipo de hombre no necesita renovación, este tipo de hombre no necesita reparación, este tipo de hombre no necesita restauración ni reanimación; este tipo de hombre necesita una resurrección. Él necesita vida, porque está muerto.
— John MacArthur

Ya hemos estudiado a Cristo como personaje principal de la salvación, la obra propiamente tal de Cristo, y lo que proveyó esa obra en la cruz para nosotros. Pero sin lugar a duda que quizás quedan preguntas que cada uno se puede hacer, y que es necesario responder para tener completa claridad de lo que Dios ha hecho por nosotros.

  • ¿Cómo se aplica la obra de redención de Cristo al hombre? 
  • ¿Cómo sabemos si alguien es cristiano? 

Dios ha decretado u ordenado un plan de salvación que Él nos ha revelado en la Biblia. Y que el lleva a cabo para salvar a los que creen. 

  1.-La soberanía de Dios en la salvación.

Antes de entrar de lleno a comprender el soberano plan de Dios para salvar a la humanidad, devemos siempre tener claro y en mente la completa depravación del hombre y que por esa razon no tiene capacidad alguna de poder salvarse a si mismo

A. La depravación del hombre

     Acusación de Dios contra los hombres—Romanos 3:10–12

  1.       No hay justo
  2.       No hay quien entienda
  3.       No hay quien busque a Dios
  4.       Todos se han desviado
  5.       Inútiles
  6.       No hay quien haga lo bueno

     La naturaleza caída de los hombres que no son salvos

  1.       Alejados de Dios—Colosenses 1:21–22
  2.       Espiritualmente muertos—Efesios 2:1–5
  3.       Incapaces de salvarse a sí mismos—Romanos 5:6

  Debido a la depravación del hombre, el hombre por sí mismo no hubiera podido ni podría encontrar a Dios. Dios busca al hombre (Lucas 19.10). Esto debe llevarnos a reconocer que la salvación es completamente obra de Dios. 

B. El plan soberano de Dios para la salvación 

Cuando observamos la soberanía de Dios en la salvación, necesitamos analizar la progresión de cómo Dios lleva a una persona a la salvación (es decir, el proceso de salvación). Y esto se debe unir o entrelazar a la luz del conocimiento anticipado de Dios y de Sus propósitos. Sin dejar de tener presente, la responsabilidad del hombre a la luz de la elección soberana de Dios.

1. El proceso de salvación—Romanos 8:29–30 

Este pasaje nos enseña sobre el proceso, o el plan, de salvación de una manera que enfatiza la soberanía y dirección de Dios. 

Notemos los cinco eslabones en la cadena: 

    1.- conoció de antemano 

No solo se refiere a la omnisciencia de Dios en el sentido de que Él supo desde el pasado eterno quienes habrían de venir a Cristo. Más bien, habla de una decisión predeterminada para derramar su amor sobre nosotros y establecer una relación íntima, es decir, se trató de su propia elección.

1 Pedro 1:1–2 - La frase "el previo conocimiento" proviene de la palabra griega proginosko, que está asociada a la preposición griega pro (de antemano) y ginosko (conocer de una manera íntima). A menudo, se suele pensar que el conocimiento de antemano de Dios simplemente significa “saber algo de antemano,” como si la vida fuera una película y Dios ya sabe el final. Ésta implica un conocimiento íntimo sobre los detalles de nuestras vidas porque Dios es soberano sobre nuestras vidas. Es más que sólo saber lo que va a suceder, es planificarlo antes de nosotros nacer.

Nota: Muchas personas tratan de explicar la elección de Dios para la salvación de algunos declarando que debido a Su conocimiento de antemano Él miró hacia el futuro y vio quien creería. Sin embargo, esto no es bíblico. Esto asume que el hombre tiene la capacidad de buscar a Dios y de creer por su propia cuenta. Esto viola el hecho de que el hombre no regenerado es totalmente depravado, muerto espiritualmente y nunca buscaría de Dios. Este punto de vista también socava la soberanía y gracia de Dios en la salvación.

    2.- predestinó,

 Lit. “marcar, designar o determinar de antemano”. Aquellos a quienes Dios escoge, Él los destina para su propio fin determinado que es la semejanza a su Hijo.

    3.- llamó, 

Él ha extendido no solo la invitación general y externa a creer el evangelio (Is. 45:22; 55:6; Ez. 33:11; Mt. 11:28; Jn. 7:37; Ap. 22:17), sino su llamado eficaz, o su atracción a sí mismo de todos aquellos que ha escogido para salvación (Ro 8:30; 2 Ts. 2:13, 14; 2 Ti. 1:9;  Jn. 6:44)

    4.- justificó, y 

Este término legal o forense viene de la palabra griega que significa “justo” y tiene que ver con “declarar justo” a alguien. Este veredicto incluye: perdón de la culpa y el castigo del pecado, y la imputación de la justicia de Cristo a favor del creyente, lo cual suministra la justicia positiva que el hombre necesita para ser aceptado por Dios. Dios declara justo al pecador solo con base en los méritos de Cristo y su justicia perfecta. Dios imputó el pecado del creyente a Cristo en su sacrificio en la cruz (Is. 53:4, 5; 1 P. 2:24), e imputa la obediencia perfecta de Cristo a la ley de Dios a los cristianos (cp. 5:19; 1 Co. 1:30; 2 Co. 5:21; Fil. 3:9)

    5.- glorificó

Pablo emplea el tiempo verbal pasado para un acontecimiento futuro con el fin de recalcar su certidumbre de nuestra transformación futura

Mirando mas alla el texto vemos que el autor repite "tambien" lo que no muestra que una vez comenzado el proceso, este será completo. A quellos que Dios conocio, serán glorificados. Esta es una promesa de la seguridad de nuestra salvación. 

Otra cosa que debemos de fijarnos que cada una de estas acciones estan en PASADO, lo que nos muestra que desde la eternidad estan hechas estas acciones en nosotros. Dios es el que actua haciendo estas obras por lo que la salvacion es una obra de Dios y solo de Dios, lo unico que el hombre hace es arrepentirse como respuesta al llamado de Dios

2. El propósito de Dios al escoger a algunos para salvación 

En Efesios 1:4–6 podemos encontrar dos grandes verdades:

  •   Él eligió para alabanza de la gloria de Su gracia—Efesios 1:6
  •   Él escogió de acuerdo a Sus propósitos (2 Timoteo 1:9)

Frente a estas verdades ¿quiénes somos nosotros para argumentar de que Su decisión es injusta (Romanos 9:14–23)?

3. La responsabilidad del hombre en la salvación

Aunque Dios es soberano al escoger aquellos que serán salvos, el hombre aun es responsable por su pecado y rechazo de Cristo. Estas son dos verdades que crean tensión en nosotros. Es decir, que a la luz de la elección soberana de Dios de algunos para la salvación:

  1.   Dios ofrece un llamado abierto—Juan 3:16; Romanos 10:11–13
  2.   El hombre es responsable por su incredulidad—Juan 3:18
  3.   El hombre es responsable por no obedecer el evangelio—2 Tesalonicenses 1:8–9
  4.   El hombre no se salva porque no está dispuesto a venir—Mateo 23:37; Juan 5:39–40

Nota: La soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre son vistas lado a lado en Lucas 22:22. Dios determinó que Judas traicionaría a Cristo y sin embargo, Judas es hecho responsable.

C. Dios implementando y culminando Su plan de salvación

Veamos como Dios lleva a cabo Su plan de salvación. Cada paso de su plan envuelve la iniciativa de parte de Dios. Dios inicia, Dios implementa, y Dios culmina Su plan:

  1.   Dios llama a uno a salvación—Romanos 8:29–30
  2.   Dios atrae a uno a Sí mismo—Juan 6:44
  3.   El Espíritu Santo convence de pecado—Juan 16:8–9
  4.   Dios concede el arrepentimiento—2 Timoteo 2:25; Hechos 11:18
  5.   Dios da a uno la fe para creer—2 Pedro 1:1; Filipenses 1:29; Efesios 2:8–9
  6.   Dios justifica al creyente—Romanos 4:25–5:1
  7.   El Espíritu Santo lava y regenera—Tito 3:5
  8.   Dios promete glorificar—Romanos 8:30; Filipenses 3:20–21.

D. La parte del hombre en la salvación

Frente al accionar de Dios en todos los aspectos de la salvacion la parte del hombre es sólo para responder al llamado de Dios.

Lo único que una persona puede hacer que tendrá parte en la salvación es el ejercer fe en lo que Jesucristo ha hecho por ella.

Cuando aceptamos la obra finalizada de Cristo por nosotros, actuamos por la fe suplida por la gracia de Dios. Ése es el acto supremo de la fe humana, el acto que, a pesar de que es nuestro, es ante todo de Dios, Su regalo para nosotros de Su gracia. Cuando una persona se atraganta o se ahoga y deja de respirar, no hay nada que se pueda hacer. Si alguna vez vuelve a respirar será porque alguien comienza su respiración. Una persona que está espiritualmente muerta no puede ni siquiera tomar una decisión de fe, a menos que Dios primero respire en ella aliento de vida espiritual. La fe es simplemente el respirar el aliento que la gracia de Dios suple. Sin embargo, la paradoja es que debemos ejercerla y asumir la responsabilidad si no lo hacemos (Juan 5:40).
—JOHN MACARTHUR



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