JAVIER JARA B.

Las virtudes del nuevo hombre (II)
Cuenta una historia de un hombre que vivía en la calle. Cierto día, una persona le dejo una cantidad de  dinero importante en su mochila mientras el dormía. Al despertar y darse cuenta de ese dinero, asombrado y agradecido se dirigió a la tienda mas cercana a comprarse algunas cosas. De vuelta en su lugar habitual, escucho a un hombre hablar por teléfono, angustiado pedía a su contacto que le prestase dinero ya que debía cubrir los gastos de los medicamentos de su hija, y esa semana en su trabajo no le habían cancelado su sueldo y no lo harían hasta dentro de 5 días, pero su hija ya no tenia medicamentos. El hombre se acerco a esta persona, converso con ella. Luego de un breve tiempo le pidió que le cuidase su mochila y que el volvía enseguida. Luego de unos minutos volvió sin sus bolsas de compras. Se sentó y le entrego el dinero al angustiado joven, “¿y tus bolsas?” le pregunto. -Las devolví-, respondió , -no eran cosas que necesitara, tu hija necesita mas ese dinero- agregó. El joven emocionado abrazo al hombre por tal acto bondadoso y lleno de amor, y fue a comprar los medicamentos que necesitaba su hija.
Para poder hacer tal acto, el hombre se tuvo que despojar de algo que quizás anhelaba para estar cómodo, abrigarse en la noche. Eso no le importo. Había un bien mayor que hacer. Hoy nosotros por comodidad o “cariño” a ciertas cosas no nos despojamos de ellas, por que son nuestras, por que estamos acostumbrados a ellas, mas allá de que exista un bien mayor que hacer, que es dar glorias a Dios.
Pablo a la iglesia en Efeso, les esta diciendo, ustedes deben despojarse de los malos hábitos, las malas costumbres, los vicios deben desecharlos, por que hay virtudes que deben madurar en ustedes, la verdad, la ira controlada, el trabajo duro y la palabras edificadores. Pero eso no es todo. Como hombres nuevos en Cristo hay dos virtudes que deben ser características en el comportamiento de los creyentes.
El nuevo hombre debe cultiva la benignidad y el amor, como virtudes que glorifican a Dios.
Efesios nos enseña que debemos:
1.- Quitarnos un corazón amargo (V.31)
2.- Ser de corazón benigno (V.32)
3.- Tener un corazón lleno de amor (V1.2)

V.31
QUÍTESE DE VOSOTROS [...] Y TODA MALICIA
Todo tipo de amargura (todo aquello que sea punzante) debe ser desechado por los creyentes cuya identidad esta en Cristo. Pablo del alguna manera esta desarrollando la idea de la ira  (Efesios 4.26). Acá trata el tema de la Ira injusta o no sabia. Y esta llega por medio de un proceso que va creciendo si no se detiene a tiempo. este comienza con una disposición interna a la amargura y termina con palabras hirientes.
1.- La amargura hace referencia a aquello que de sabor tiene un gusto amargo (podemos entenderlo como rencor o despecho)
2.- Enojo es una furia, ardor  o cólera fugaz
3.- Ira, tiene la misma idea anterior pero con una connotación mas persistente ya pensando en vengarse o dar castigo.
4.- Gritería,  hablar fuerte o dar voces
5.-  Maledicencias, blasfemias, calumnias que buscar provocar daño en los demás.
Todo esto nace de un corazón corrupto o corrompido (Mateo 15.19). Toda esta maldad esta perversión de las virtudes que el hombre debe tener, deben ser quitado de la vida. No es posible que de la boca del creyente nazcan dos tipos de palabras(Santiago 3.9-10). Nuestra nueva identidad en Cristo debe ser mostrada en nuestra forma de hablar, hablando verdad y desechando toda clase de pensamiento vano (Filipenses 4.8) que nos pueda llevar a tener amargura (Hebreos 12.15) y así contaminar a nuestros hermanos o familia. Esto puede destruir la comunión entre el pueblo de Dios y nosotros no estamos llamados a destruir si no que con nuestros dones (Efesios 4.16) edificarnos y ayudarnos mutuamente.

V.32
ANTES SED BENIGNOS [...] PERDONO A VOSOTROS EN CRISTO
Lo que debe caracterizar al creyente no es toda esa corrupción, si no una imagen completamente diferente (Efesios 4.17). Pablo manda a “ser” lo que nos lleva a considerar que esto es un esfuerzo diario y permanente que debemos realizar.
A diferencia de un corazón amargado se debe tener un corazón benigno (suave, amable, tierno, no áspero ni duro) y misericordioso (compasivo).  Un corazón así es el que permite perdonar.  Esto mismo enseño Pablo a los de Colosas (Colosenses 3.12-13). Esta enseñanza es fundamental para la vida en comunidad dentro de los hijos de Dios.
El perdón entre creyentes, debe ser tal como Dios nos perdono, y Dios mostró sus atributos (benignidad y misericordia) para perdonarnos por medio de Cristo. Es misma forma es con la que nosotros debemos perdonar de manera continua (Mateo 18.22).
Solo un corazón bondadoso y misericordioso nos permite mirar a la cruz, y seguir el ejemplo de perdón de Dios hacia nosotros.

V1-2
SED ,PUES ,IMITADORES [...] A DIOS EN OLOR FRAGANTE
Finalmente Pablo concluye en relación a todo lo anterior que debemos ser imitadores de Dios. Mostrando amor de manera continua los unos por lo otros, que es la regla de oro o la máximo de la vida Cristiana (1 Juan 4.20).
Sed imitadores de Dios debe ser una actitud y acción constante. Una de las maneras que demostramos que somos imitadores de Dios es siendo misericordiosos (Lucas 6.35-36) pero en el contexto del pasaje lo primero que demuestra la imitación es el perdón a nuestros hermanos. Como hijos (adoptados por amor) querrán emular el mismo amor con que ellos son amados.
Los creyentes deben comportarse (andar) en amor, que es el camino mas excelente  (1 Corintios 12.31). El camino esta demarcado y como caminarlo también. Cristo marco ese camino. Así como Él nos amó, nosotros debemos amarnos. (Filipenses 2.5-8) El amor del Padre por nosotros ha sido tan grande (Juan 3.16) entregando a su propio hijo para el rescate de nosotros. El mismo Jesucristo lo dijo (Juan 15.12-14) y dio ejemplo posterior a eso. Esa demostración posterior de entrega la que debe sellar en nuestras mentes el mayor ejemplo de bondad, misericordia, perdón y amor. Su entrega fue voluntaria (ofrenda) dando su vida (sacrificio) manifestado como un aroma agradable delante de Dios.  Ese es el ejemplo que debe marcar nuestro caminar en amor entre los hijos de Dios.

CONCLUSIÓN
Por tanto hermanos, no puede de nosotros salir agua dulce y amarga. Una llave no hace eso y si lo hiciera pensaríamos que tiene algún problema. Nuestra vida debe estar apartada de la amargura y estar lleno de bondad misericordia y amor para los demás que también han costado la sangre de Cristo en la Cruz. Tenemos la nueva identidad de Cristo en nosotros. Debemos por tanto desechar aquello que por tantos años nos ha acomodado para un bien mayor que es el bienestar de nuestros hermanos. Cristo nos dejo ejemplo, y nosotros si bien no damos nuestra vida en la cruz, es casi como que la dejáramos al negarnos a nosotros mismos por el bienestar de aquellos que nos rodean. Y es mas, con un bien superior al que hemos sido llamados que es dar la gloria a Dios con nuestras vidas.




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