Tomad el yelmo

La Armadura de Dios

JAVIER JARA B.

5. Tomad el yelmo de la salvación. (v.17a)

Tomad

  1. Coger o asir con la mano algo.
  2. Adoptar, emplear, poner por obra.

La palabra griega da sentido a diferencia del versículo anterior que era de tomar hacia arriba o recoger, en este, la palabra sugiere:

  1. buena disposición en la acción
  2. recibir mediante una recepción deliberada y bien dispuesta de aquello que es ofrecido.

Y en esto está la diferencia, en que la palabra del v.16 es un acto que surge del sujeto, a diferencia de este versículo que denota recepcionar algo con buena disposición, apropiándose de lo que es recibido.

Yelmo

  • Parte de la armadura antigua que resguardaba la cabeza y el rostro. Se componía de morrión (casco), visera (parte movible que cubre el rostro) y babera (cubre boca, barba y quijada)

En el original da sentido de rodear la cabeza en círculos, también se entiende por casco.

Salvación

  1. Acción y efecto de salvar o salvarse.
  2. Consecución de la gloria y bienaventuranzas eternas. (Consecución = acción y efecto de conseguir)

Tiene que ver con defensa o defensor y más literalmente a "sentarse junto"

En los tiempos antiguos el yelmo o casco, entregaba una protección muy importante, que no es difícil de entender. Muchas veces los soldados a pesar de ser heridos en otras partes del cuerpo, seguían dando la batalla, pero al recibir un daño en la cabeza, este, podía ser mortal. De ahí la importancia de esta parte de la armadura.

Sus materiales eran el bronce y cuero. Además de esta razón se debe mencionar que durante ese tiempo existía un arma parecida a un sable o un bate que el enemigo usaba para dar "golpe de gracia" al adversario, para derribarlo rápidamente, por eso no solo debía protegerse, si no que debía estar alerta.

La principal lucha que se da en el ámbito espiritual es en nuestra mente. Es ahí donde satanás trata de llegar, con su tentación y mentira. Cuando Adán y Eva estaban en el huerto satanás, atacó sus mentes con una gran mentira (Génesis 3:4-5) Eva, al ser tentada creyó más a las palabras de satanás, que a la orden de Dios y llego a codiciar el fruto que Dios ordeno que no comiesen.

Así también, Pablo, presento una lucha similar contra su mente, (Romanos 7:14-25) En el último versículo de este pasaje es claro, la ley del cuerpo luchaba, y en ocasiones, le ganaba a la ley que tenía en su mente, y con la cual servía a Dios. Y esta lucha es permanente, cada cristiano puede dar testimonio que eso es así. Así también lo declara Jesús (Mateo 15:18-20).

En la actualidad es más que importante la renovación, se renuevan nuestras ropas, lo tecnológico, algún mueble o algo más general; las grandes empresas renuevan sus catálogos en corto tiempo, donde lo que es novedad no dura más de un par de semana y ya las noticias nos anuncian que aquello ya está en el pasado. Muchos de nosotros también jugamos ese juego. Pero ¿nuestra mente la renovamos? Se imaginan un soldado usando durante mucho tiempo el mismo casco, sin limpiarlo, repararlo o ajustarlo. En la mitad de la batalla, se le cae, se suelta una pieza o por la debilidad del tiempo no logra resistir un golpe. El no cuidarlo o renovarlo puede ser mortal, así también en el ámbito espiritual si no renovamos nuestra mente podemos  desenfocarnos  o perder el norte, que es Cristo.

Por esto es muy importante que como nos enseña Pablo en la epístola a los Romanos (Romanos 12:2), debemos renovar nuestras mentes para poder conocer la voluntad de Dios. La sabiduría anda por las calles clamando (Proverbios 1:20-22) lo único que tenemos que hacer, es atender a lo que dice, no debemos ser como el pueblo que dijo no andaremos, ni escucharemos (Jeremías 6:16-17) pero así también cosecharon lo que sembraron (Proverbios 1:31)

Es en esta renovación, es donde nos protegemos de caer en los lazos de este mundo adaptándonos a él y obviamente desagradando a Dios (Jeremías 6:19). Y en esta batalla de renuevo no debemos desmayar si no que debe ser una realidad en nuestras vidas (2 Corintios 4:16) (1 Corintios 2:16)

¿En qué debemos pensar entonces si el mundo solo ofrece injusticia, mentira, etc.? En la epístola a los Filipenses encontramos la respuesta (Filipenses 4:8) No debemos claudicar frente a los dardos del maligno, Si tenemos la mente de Cristo, o se está formando esa mente en nosotros, debemos batallar, como dice Efesios 6:14, estad firmes. En el Salmo 1:1-3 nos enseña que si meditamos en la palabra de Dios, seremos como un árbol frondoso, firme y sobre todo que lleva su fruto a tiempo. Pablo también nos enseña sobre los pensamientos, (2 Corintios 10:4-5) derribando fortalezas y argumentos y estos sujetarlos bajo la obediencia a Dios.

Este casco espiritual esta hecho de un material que nos ayuda a ganar esta batalla: la salvación. El sacrificio de Jesús perdono todos nuestros pecados pasados (Hebreo 8:12) (Isaías 43:25), en la actualidad el pecado, por la victoria de Cristo, no debe enseñorearse de nosotros, porque hemos muerto a él (Romanos 6:11, 22), y en el futuro tenemos la esperanza de la gloria, donde ya no habrá más pecado (Romanos 8:18) (Colosenses 3:4). Por lo tanto, esta salvación nos salva de nuestro pasado, nuestro presente y del futuro. Satanás ya no tiene por donde culparnos, ni hacernos dudar. Desde otro punto de vista la salvación del pasado, es la justificación; la salvación de la actualidad, es la santificación y la del futuro, es la glorificación. Esa es la esperanza de salvación en la que debemos mantenernos firmes.

Así como oraba David en el Salmo 139:23-24 ¿Oramos nosotros al Señor, para que quite esos malos pensamientos y nos guie por el camino de verdad? Quizás debamos incluir esta petición en nuestras oraciones diarias.

Para terminar 1 Tesalonicenses 5:4-11. Nos indica que debemos, como hijos de luz, RECIBIR la esperanza de salvación para alcanzar el día de gloria y en ella también,  alentarnos y edificarnos.




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